Reglamento de construcciones genera problemas de salud en CDMX

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El incremento de construcciones y mala urbanización en la Ciudad de México ha incurrido negativamente en el medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos. Desde hace más de 30 años no se ha actualizado el Reglamento de Construcciones del Distrito Federal, la última modificación fue a raíz del temblor de 1985 donde se enfatizó que las estructuras de los edificios deberían ser más resistentes para evitar derrumbes en futuros sismos de magnitud similar.

Sin embargo, el reglamento dejó fuera factores de igual importancia que son consecuencia del volumen de construcciones como el crecimiento de la polución ambiental y auditiva, así como el impedimento del libre tránsito de peatones y vehículos en zonas de construcción, junto con otros tipos de afectaciones a los vecinos y visitantes. Otro tema igual o de mayor importancia, es la habitabilidad, las construcciones realizadas desde la década de los 80, no toman en cuenta factores como aislamiento al ruido exterior ni interior de las habitaciones, la producción de vibraciones notorias, la sobrecarga de las redes de suministro eléctrico y de agua, así como una mayor producción de basura por parte de los ocupantes.

“El reglamento de construcción del Distrito Federal es obsoleto”, explica Rafael Barona, Presidente de la empresa especializada Danstek. “La modificación más importante la tuvo después de los sismos de 1985, donde se enfocaron a hacer estructuras más resistentes a los movimientos telúricos, pero nunca contempló el incremento en costos de construcción, nuevas tecnologías ni la habitabilidad de las nuevas estructuras. Hoy en día en la construcción sólo se ve como un valor agregado todo lo que esté relacionado con el cuidado y consciencia del medio ambiente, sin embargo, en una ciudad que está en contingencia ambiental constante debería ser una prioridad qué sé construye, cómo y con qué”.

“Durante los últimos años la tendencia de la normatividad internacional es, además de construir edificaciones seguras, entregar a la sociedad espacios para la vida diaria con mayor confort en pro de la salud”, comenta el Ingeniero Ricardo Pérez Ruíz, quien fuera presidente de las Sociedades

Mexicana de Ingeniería Estructural y Sísmica. “La ingeniería no cura enfermedades, pero si las previene mediante el saneamiento del agua, el aire, el espacio y su intimidad”.

Según las Regulaciones de Construcción emitidas por el Ministerio de Comercio y Crecimiento de Dinamarca, es de suma importancia proveer a la comunidad de lugares habitables que satisfagan las condiciones de salud de sus habitantes como confort, bienestar, seguridad y reducción de contaminantes ambientales como ruidos y cambios de temperatura. En comparación, al no estar actualizado el Reglamento de Construcciones del antiguo Distrito Federal, en la Ciudad de México, prácticamente no se toman en cuenta dichos problemas.

“El Reglamento de Construcciones limita los desplazamientos verticales y horizontales de las edificaciones,” señala el Ing. Pérez Ruíz. “Aunque en los proyectos se cumple con los requisitos de resistencia sísmica, en muchas ocasiones se descuida el comportamiento ante deflexiones, lo que ocasiona exceso de vibraciones y ruido, ya que cumplir con las normas en cuanto a deformaciones y vibraciones se refiere supone un incremento del 20% al 35% del presupuesto de una obra utilizando los sistemas estructurales de concreto o acero tradicionales, un fuerte costo para los inversionistas para cumplir con el confort más allá de la fuerza estructural”.

“La construcción es fundamental para el crecimiento de la ciudad y refleja la inversión que está captando en este momento el país”, destaca el Ing. Pérez Ruiz. “Sin embargo, para continuar con un sano desarrollo urbano es necesario que se actualice el Reglamento de Construcciones y adecuarlo a las problemáticas actuales. Con estas medidas, la Ciudad de México podrá posicionarse más alto en temas de urbanización y sustentabilidad, a la par de países sumamente desarrollados al fomentar la investigación y el uso de nuevas tecnologías que cumplan con el único interés de crear bienestar para la comunidad”.

 

 

 

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