Tus emociones son del tamaño de un Emoji

Tus emociones son del tamaño de un Emoji

¿Cuántas de las emociones que sentimos a diario podríamos nombrar e identificar claramente?

La psicología sigue tratando de definir un tema bastante subjetivo y etéreo. Sabemos, eso sí, que hay emociones básicas y emociones secundarias que se derivan de una combinación de las básicas. Una teoría bastante aceptada y propuesta por Darwin, es que existen seis emociones básicas: alegría, tristeza, sorpresa, asco, enfado y miedo.

Muy claro. Y ahora, si combinamos, por ejemplo, tristeza y sorpresa, sale una especie de enojo muy intenso. ¿Qué situación podríamos imaginar? Por ejemplo, nuestra reacción ante la noticia de un nuevo ataque terrorista. Si combinamos alegría y miedo, ante una nueva aventura personal, podríamos decir que sentimos excitación.

Esta combinación de emociones podría llegar a unas 90-100 emociones claramente identificables y con valor universal.  La verdad es que la mayoría de nosotros no seríamos capaces darles un nombre específico a cada uno; la carencia de suficiente educación emocional ha sido un tema discutido por psicólogos y educadores como una barrera para tener mayor empatía y conexión con los otros.

La nueva generación de emoticones, los emojis, concentran toda clase de emociones asociadas a estados, acciones, situaciones y también (además de imágenes concretas que definen un tema como un abandera).  El uso de emojis en el celular no deja de crecer, en 2015 más de 10 billones de emojis fueron usados en mensajes móviles a través de Twitter por ejemplo. En el primer Ranking emocional de Emojis,  elaborado por investigadores de la Universidad de Eslovenia, se concluye que la mayoría de los emojis se usan en un contexto positivo aunque el emoji per-se pueda parecer literalmente negativo.

Con sorpresa y miedo, podría afirmarse que hay aproximadamente 2000 emojis distintos, y al menos la mitad tienen que ver con algún tipo de estado, emoción o sensación, simbolizada y sintetizada de manera estelar,  a tal punto que al menos en Occidente, hay bastante consenso en la comunicación a través de estos amigos pequeños y muchas veces amarillos. Pensemos en el gran emoji de la vergüenza divertida, o del “ooooops”, tan evidente que si Googleas “emoji + ooops” te aparece con su risa nerviosa:

                                        

Es decir, que hay más emojis que las emociones que históricamente y en siglos de estudio no se habían logrado identificar.

El éxito de los emojis está explicado en realidad porque aunque no sepamos ponerle un nombre a esa emoción que combina diferentes estados, si sabemos intuitivamente a qué nos referimos en nuestra cultura:  Paul Eckman (psicólogo americano que se ha pasado la vida estudiando nuestras caras y tiene una de las mejores teorías para detectar mentiras) quien sostiene que podemos tener hasta 7000 diferentes expresiones faciales, vinculadas a emociones pero con tal sutileza y matices,  que tienen que ser descritas con frases y contextos, por ejemplo, la cara de “no me importa nada”: aquí hay enojo, aparente desinterés y probablemente frustración.

Paradójicamente y volviendo al origen, todos los emojis que existen de expresión emocional se pueden clasificar en: feliz, travieso, triste, enojado y vinculado a amor/cariño. 

Cada interacción móvil, en chats y sistemas de mensajería instantánea (IM) tiene un contenido emocional, que puede ser neutro, negativo o positivo, llenas de significado,  cobran mayor peso en la cadena de decisiones que construyen nuestra historia. Hace poco leí en un meme la frase de un niño: “papá, ¿vas a enseñarme a amarrarme las agujetas o lo busco en YouTube?"

Probablemente antes de lo esperado,  tendremos 7000 emojis o más habitando esos miles de pequeños momentos, en los que estamos con la atención al máximo. La expresión emocional facilitada por los emojis se puede explorar así en cada uno de nuestros micro-moments

Quiero saber.

Curiosidad, logro, aceptación. Aprender algo nuevo en la red nos ayuda a crecer y a cambiar. Esta información está literalmente al alcance de nuestros dedos. Un 40% de usuarios mexicanos afirma que busca datos curiosos y respuestas a sus preguntas con su teléfono celular y un 38% que lo hace para buscar soluciones a situaciones muy puntuales o específicas: armar un telescopio, resolver una ecuación o hacer un cupcake.

No hay parece haber relación directa entre el nivel de intimidad de las personas que intercambian mensajes de chat o SMS y el uso de emojis, abarcan una gran cantidad de interacciones en las que el que encía por ejemplo, al pedir o buscar información, quiere generar empatía.

Quiero hacer.

Mejor información: mejores decisiones. Y esto es estar empoderados.  Para el 91% de los usuarios mexicanos, Internet es el gran aliado al accionar rápidamente la solución a un reto. Los tutoriales y videos son los más populares en un 65% de los casos.

Quiero ir.

Saber a dónde queremos ir es tan importante como conocer la manera de llegar. La red es nuestra mejor brújula (62% y 45% respectivamente), y los celulares son sin duda los dispositivos más populares para encontrar nuestro camino.

Quiero comprar.

Un 63% de los usuarios en nuestro país afirma que la información que encuentran en su celular influye en sus decisiones de compra y 55% lo hace dentro de la tienda: ven el producto en la tienda, comparan precios y cualidades en su celular y deciden. Los emojis son siempre más utilizados en tareas que implican alguna conexión emocional

Momentos y emociones cruciales. La gran oportunidad es seguir observando cómo estas miles de millones de interacciones móviles con su correspondiente emoción gráfica,  vuelan a través del mundo y así, generar  soluciones móviles humanas e intuitivas que la mayoría de las veces provoquen una emoción positiva en los usuarios.

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