La terapia del juego y el deporte educativo, para evitar el estrés postraumático

Imagen de GabyGarcia

 Luego de una catástrofe natural, quedan sentimientos de miedo, irritabilidad, insomnio o tristeza, que son particularmente difíciles para los niños, en especial porque pueden carecer de las herramientas para expresarlas y canalizarlas.

Existen diversas formas de brindar justamente estas herramientas. Un ejemplo es el Programa Escuela Activa, el cual forma parte de la propuesta curricular que se incluye en el Piloto del Nuevo Modelo Educativo, cuyo enfoque es apoyar la formación académica con la actividad física y el deporte educativo, debido a los beneficios que ofrecen para el desarrollo social, el empoderamiento de los jóvenes, la integración grupal y la adopción de valores.

A través de una metodología especializada, niños y jóvenes pueden desarrollar al máximo las capacidades sociales, psicomotoras y cognoscitivas, en donde las habilidades adquiridas se reflejan tanto en el desempeño escolar como en su interacción social y conducta. 

“Ante la situación en que se encuentran miles de niños mexicanos, debemos trabajar en la activación física y actividades deportivas, con retos acordes a su edad, que les permiten adquirir herramientas para afrontar sus miedos y temores, fortalecer su confianza hacia las personas cercanas a su entorno y valorar la importancia del trabajo en equipo, entre otros elementos”, recomendó Efraín Salazar, director general del Programa Escuela Activa.

Dicho programa cuenta con un contenido didáctico que incluye más de 10,500 actividades físicas, siete disciplinas deportivas, guía para el recreo y descanso activo, programa de desarrollo neuropsicomotor y juegos interactivos con enfoque formativo, entre otros aspectos.

Actualmente, se ha implementado en más de 2,528 escuelas en los estados de Nuevo León, Puebla, Colima, Aguascalientes y CDMX, y ha beneficiado a más de 880,000 alumnos.

 

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