Cempasúchil y Amaranto, íconos en los Días de Muertos 

Imagen de GabyGarcia

 

El fuerte aroma de la flor de cempasúchil, según la tradición mexicana, guía a los muertos a sus casas para compartir con sus familiares cada año, el día de muertos, junto con el pan, la sal y la luz de las veladoras, y las calaveritas de azúcar. 

Se tienen registros de que la flor de cempasúchil era utilizada por los mexicas; durante la época prehispánica la eligieron para tupir con cientos de ejemplares los altares, ofrendas y entierros dedicados a sus muertos, tradición que sigue vigente hasta nuestros días. 

Actualmente, Puebla, CDMX, Oaxaca, Edomex, Morelos, Guerrero, Hidalgo, Coahuila, San Luis Potosí, Tlaxcala y Michoacán, son los principales productores de este aromático elemento, indica la Secretaría de Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). Puebla, ocupa el primer lugar en la producción de cempasúchil, con más de 11,000 toneladas. Y se siembra en más de 1,301 has. Con una derrama económica de MN$31.7 millones para la entidad poblana

Además de ser una bella flor que enmarca el día de muertos, es una planta que goza de las siguientes propiedades medicinales: antioxidante, analgésica, antiinflamatoria, antibacteriana, antifúngica, antidepresiva y hepatoprotectora. 

La flor de cempasúchil se utiliza en la elaboración de platillos y bebidas; en la medicina tradicional; como pigmento de alimentos y medicamentos, debido a su contenido de carotenoide y como abono orgánico para la tierra. 

El Amaranto

Al amaranto, los aztecas lo ligaban a ceremonias religiosas y adornaban las tumbas con flor de amaranto. En la actualidad, sus principales productores son los estados de Tlaxcala, Puebla, Edomex., Morelos y la CDMX.

México produce alrededor de 6,000 toneladas de amaranto al año, el cuál está implícito en la preparación de dulces tradicionales (alegrías, calaveritas y galletas, así como atoles y platillos dulces y salados).

El amaranto es originario México y se cultiva desde hace más de 7,000 años; su uso se remonta a la época prehispánica en la que se ubicó como uno de los principales alimentos de los mayas, gracias a su alto valor nutricional. Tan sólo Tlaxcala destina una superficie aproximada de 3,000 has. para la producción de este cultivo, indica la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA).

La cocina con amaranto es tan variada como la creatividad te lo permita, explica María Elena Vázquez Lugo, directora de Nicos en Querétaro, restaurante que incluye este elemento en la preparación de Chile ancho relleno de hoja tierna de amaranto y queso panela, así como Gelatina de yogurt con amaranto.

En la época prehispánica, los dulces destinados para las ofrendas se elaboraban con maíz, amaranto y miel de abeja y de maguey, detalla Rosario Nuñez, cocinera tradicional de Kapárhi, confitería y repostería artesanal que utiliza productos endémicos como semillas y frutas naturales.

No sólo México disfruta de este superalimento; EUA, Italia, Chile y Costa Rica se ubican como sus principales compradores, de acuerdo con SAGARPA.

Rate this article: 
No votes yet