De dinero y monos capuchinos

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Por Fernando Famanía, Co-CEO de ifahto, @FerFamania

Se dice que, en 2005, un psicólogo y un economista de la Universidad de Yale le enseñaron a un grupo de monos capuchinos a comprender el concepto de dinero. Pronto, los monos comenzaron a adquirir comportamientos hacia el dinero igual que hacen las sociedades humanas. Hubo algunos que se volvieron adictos al trabajo, otros que prefirieron holgazanear y conformarse con lo indispensable para subsistir, mientras que algunos ahorraban sus monedas; incluso, uno de ellos decidió gastarlo en sexo y la monita aprendió lo que es la prostitución.

Cuando hablamos de emprendimiento, entre líneas masticamos el concepto “dinero”; ya sea como inversión o resultado, el dinero es, en la mayoría de los casos, el motor de nuestras aspiraciones empresariales. Abrí con la anécdota de los monos –y digo anécdota porque no pude encontrar fuentes 100% confiables respecto al experimento– porque, además de simpática, me parece relevante hablar de aquellas actitudes que el dinero despierta en nosotros.

¡Qué difícil mantener una relación sana y tan cercana con algo que de alguna u otra forma despierta ciertos temores en nosotros! Estoy seguro de que la mayoría de quienes leyeron mi afirmación anterior pensaron “a mí no me da miedo el dinero”; me atrevo a afirmar que, en mayor o menor medida, casi todos lo tenemos: a perder, a no hacer más, a no tener lo que consideramos justo, a lo que tenemos que sacrificar por obtenerlo.

No me considero un gurú en el tema, pero me complace compartir lo que he aprendido.

1. Piensa en tu relación con el dinero como cualquier relación interpersonal. Si el dinero fuera una persona, debido al trato que le otorgas, ¿gustaría de tu compañía?, ¿regresaría a ti?, ¿le gustaría formar parte de tu historia? Piensa también en qué le gustaría que hicieras para mejorar su relación.

2. ¡Agradécele! No des gracias por el dinero que llega a tu vida, sino al dinero por la manera en que ya está funcionando actualmente en ella. Estar agradecidos por lo que tenemos es una manera de reconocer cómo el dinero está funcionando a nuestro favor.

3. Comprende la circulación. Si en estricto sentido no poseemos nada, el dinero no es la excepción: es un préstamo más mientras estamos vivos. A lo largo de nuestras vidas, a medida que tomamos prestado un montón de cosas, también hacemos circular el dinero a través de nuestras compras. Somos, de alguna manera, parte de un enorme cauce en el que, de vez en cuando, tenemos la oportunidad de decidir en qué mar desembocará.

4. ¡No se trata solo de ti! Como en cualquier relación, el éxito está basado en dar y recibir. Tú recibes cosas del dinero; él también necesita de ti…para circular, para llegar lejos, para tener una causa, una razón de ser.

Invitemos al dinero a una linda cita, tomémoslo de la mano y contémosle lo bien que se ve; convenzámoslo de la increíble mancuerna que hace con nosotros y no lo dejemos partir. Si existe una aventura amorosa que perseguir, esta es una gran opción.

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Edicion 231