Emprendedurismo: acción o educación

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Foto: cortesía del autor


Sólo el 4% de las empresas de nueva creación logra alcanzar 10 años de vida. En una cultura arraigada en la creencia de que para ser exitoso hay que estudiar una carrera, trabajar mucho y ahorrar para vivir bien en el retiro, tomar la decisión de volverse autónomo conlleva afrontar una clara dicotomía: invertir en instruirse o montar un negocio y arreglárselas en la práctica. ¿Qué opción elegir?

Genética mercantil mexicana

Conquistar la independencia financiera es el sueño de la mayoría de integrantes en nuestra sociedad; el autoempleo, es el camino más frecuente a tomar para alcanzar dicho fin. Podemos ser testigos del predominio del instinto negociador en México, al salir a la calle: cocheras que exhiben artículos en desuso puestos a la venta, mercaderes ofreciendo comida rápida, sin mencionar los tradicionales tianguis.

No obstante, es común que las personas que inician un emprendimiento, se encuentren distantes de su objetivo inicial: la libertad. Por lo general, intercambian un empleo, por proyectos que demandan conocimientos de los cuales no estaban enterados, ni cuentan con el capital para acudir a un staff que les brinde soluciones, lo que les obliga a intentarlo manualmente, esclavizándolos a algo que no lograrán.

¿Estudiar o lanzarse a la experiencia?

Un título universitario no asegura éxito, pero sí el hecho de contar con bases sólidas sobre gestión corporativa y tendencias de consumo como mínimo, ya que, por ejemplo, hoy las creencias de que tener el mejor producto ocasiona que se venda solo, son obsoletas, pues la calidad se ha transformado en su contexto, adoptando por deber, el satisfacer además del uso, el lado humano y espiritual del usuario.


Es en ese camino holístico, que el emprendedor hallará la oportunidad de introducir una iniciativa que revolucione al mercado, donde, volviéndose terapeuta de los sentidos de su cliente, consiga tratar sobre sus miedos y específicas incertidumbres, para tomar su mano y a través del producto que le ofrece, susurrarle al oído: “descuida, que yo te guiaré hacia el confort, para que no tengas que sufrir más”.

Nuevo modelo de aprendizaje: phigital 

La respuesta es estructurar nuestra propia formación fuera de los estándares convencionales, con un sincretismo que unifique la esencia del conocimiento académico y el estrés de las situaciones reales que enfrentan los líderes corporativos, por medio de cursar certificaciones online, hacer entrevistas a dueños de empresas y así saber en concreto, si es apto, o se está en riesgo de fracasar.

Enfrentar preguntas vitales con las que comprobaremos si hay potencial para fincar nuestra propuesta en el mercado: como si somos propios consumidores y el producto planteado nos ha enamorado, si brinda a la vez bienestar ético y moral con una producción responsable y, por último, si podemos mirar al comprador a los ojos y asegurar que le damos lo mejor de nosotros mismos. 

Contacto: Ing.josenruiz@gmail.com
 

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Edicion 230