Es momento de la rendición de cuentas

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Por Martha Elizalde Durán, Académica y consultora de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac México

En estos días estamos recordando los temblores del año pasado que afectaron a la Ciudad de México y otras zonas del país. Recordemos que las fases de la atención en un desastre natural son la prevención, emergencia y reconstrucción, pero yo añadiría una cuarta: rendición de cuentas.

Sin duda fueron momentos donde se desbordó la solidaridad en el acopio y rescate y posteriormente se empezó a hablar de propuestas para la reconstrucción. Hablando de mercadotecnia social, llamó la atención que se lanzaran las campañas de recaudación; había que aprovechar el momento tan sensible por el que estaba pasando la sociedad mexicana, antes de presentarse las propuestas para la reconstrucción.

Miles de familias mexicanas se quedaron sin hogar después de los sismos. La gente quería ayudar, las instituciones se pusieron las pilas y las organizaciones civiles elaboraron proyectos que ayudarían a reconstruir las zonas de desastre. En este listado se encontraban propuestas enfocadas a la reconstrucción desde las comunidades y no como una imposición arquitectónica, sino considerando los contextos y las necesidades de las personas que vivían ahí.

A través de testimoniales, infografías y voces de expertos o famosos se articuló un sorprendente movimiento de recaudación. Un año después, y tras uno de los procesos electorales más discutidos de los últimos años, lentamente y de diferentes maneras se vuelve a hablar de entrega, rendición de cuentas, tareas pendientes.

La rendición de cuentas tiene cada vez más importancia para evaluar el desempeño de las empresas y organizaciones civiles que se lanzan a liderar campañas de recaudación. La rápida extensión de la actividad de estas en áreas como el desarrollo, la protección del ambiente, la atención en situaciones de desastre, así como la defensa de derechos humanos, universales y de sectores específicos, ha contribuido a fortalecer la exigencia de rendir cuentas.

Se les exigen resultados, igual que a las entidades gubernamentales, extendiendo las demandas para mejorar el funcionamiento de las estructuras de gobierno de las organizaciones no gubernamentales (ONG) y asegurar su buena administración.

La extensión de la actividad de campañas y proyectos como estos también ha implicado cuestionamientos acerca de la eficacia de su actividad y acerca de la legitimidad que tienen para hacerse cargo de tareas públicas y recibir donaciones.

Por esta razón, la rendición de cuentas preocupa a las organizaciones en tanto sector de actividad, y se exploran los caminos para crear sistemas de rendición de cuentas organizacional que puedan mejorar el apoyo y la aceptación por parte de la sociedad.

En los últimos días hemos visto un claro ejercicio de Rendición de cuentas. Fundación Gigante, Banco Santander y tantos otros que habilitaron recaudación o destinaron fondos con este objetivo están dando respuesta a las demandas no solamente de los beneficiarios, sino de la sociedad civil cada vez más activa. Vamos avanzando en la construcción de confianza.

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Edicion 231