Claves para un consumo responsable

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Por pixfly / Shutterstock

Por: Martha Elizalde Durán, académica y consultora de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac México.

Podemos decir que el consumo responsable es un concepto defendido por organizaciones ecológicas, sociales y políticas que consideran que la humanidad haría bien en cambiar sus hábitos de compra ajustándolos a sus necesidades reales, así como optando en el mercado por bienes y servicios que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.

En este contexto, podríamos esquemáticamente distinguir tres aspectos fundamentales o formas de consumir que constituyen lo que se denomina consumo responsable:

El consumo ético, que requiere introducir aspectos valorativos a la hora de consumir o de optar por un producto. Se hace énfasis en la austeridad, es decir, se trata de discernir entre las necesidades reales y las creadas. Esta mirada crítica lleva a una reducción en la cantidad de productos consumidos y por lo tanto disminuye el volumen de basura y la contaminación que se produce en la producción y el consumo.

El consumo ecológico, que implica un ciclo básico de producción a partir de la reducción, reutilización y reciclado de los distintos productos sociales. También se analizan los productos de origen orgánico poniendo el acento en la generación de una agricultura y ganadería ecológicas, la opción por la producción artesana, y todas aquellas formas de producción que no deterioren las condiciones del medio ambiente.

El consumo social o solidario, el cual tiene en cuenta las relaciones sociales y condiciones laborales en las que se ha elaborado un producto o brindado un servicio. Se podría incluir al comercio justo, que propone acercar al productor con el consumidor final para eliminar las mediaciones que elevan los precios. Se trata de pagar lo justo por el trabajo realizado, tanto a los productores de las zonas periféricas como a los que están en nuestro ámbito local.

El consumo responsable es también una manera de consumir bienes y servicios teniendo en cuenta, además de las variables de precio y calidad, las características sociales y laborales del entorno de producción y las consecuencias medioambientales posteriores.

Cada producto o servicio tiene una historia: antes de llegar al puesto o local comercial, los mismos han pasado por distintas instancias (materia prima, fabricación o ensamblado, empaque, distribución, canales de venta, etc.).

Muchos sociólogos dan por consolidada una nueva sensibilidad social que está comenzando a cambiar usos y costumbres, también en Navidad. De hecho, las fiestas navideñas son un altavoz magnífico y una excelente oportunidad para que entre todos impulsemos el consumo responsable.

Entorno a las fiestas de final de año va a seguir habiendo un empujón del consumo, muy importante en términos de desarrollo económico, pero a la vez aumentan la reflexión y la responsabilidad en cada compra. En definitiva, la fiebre del consumismo parece estar dejando paso a fórmulas mucho más meditadas y sustentables, lo que también es una magnífica noticia.

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