5 lecciones de comunicación que deja Donald Trump a las empresas

 

“5 lecciones de comunicación que deja Donald Trump a las empresas”

Considerado el presidente norteamericano más mediático, Donald Trump se está convirtiendo en materia de estudio de la comunicación, en el manejo de la imagen personal, y en el impacto en medios.

La fascinación de Trump por los medios de comunicación, se ha dejado ver a lo largo del tiempo con sus intervenciones en programa reality de negocios como El Aprendiz; su participación en Mi pobre Angelito 2,  La Niñera, El Príncipe del Rap, Sexo en la ciudad,  Zoolander, y hasta cuando se subió al ring en el Show de la WWE.  Su imagen siempre fue la de un millonario egocéntrico y muy activo en la  política ¿Le afectó? Al parecer no y de hecho le gustaba jugar con eso. En la película Celebrity de Woody Allen, Trump no tuvo problema de interpretarse a sí mismo pretendiendo comprar la Catedral de San Patricio para demolerla.  Esta reputación provocó una broma en un episodio futurista de  Los Simpsons donde los pronosticaban como presidente de los Estados Unidos. Pronostico que hoy es realidad, y muchos aún se siguen preguntando por qué.

La campaña electoral en EUA ha sido de todo, menos convencional. El magnate convertido en candidato republicano hizo (y sigue haciendo) un uso magistral de algunas técnicas que conviene tener en mente, a pesar de tener un gran sector de la prensa y las celebridades estadounidenses en contra.

Desde la óptica de Carlos Trelles, CEO de Axón Comunicaciones y Marketing, agencia con 13 años de experiencia global en el desarrollo e implementación de estrategias de comunicaciones integradas de marketing en Latinoamérica y EUA, gústenos o no, Trump deja lecciones de marketing que se pueden filtrar para utilizarlas en el contexto empresarial.

 

1.      Perfecto conocimiento de su audiencia: 

A Trump no le importó lo que sus adversarios decían sobre él. Su mensaje siempre estuvo dirigido a las personas que lo apoyaban y sabía que al satisfacerlos se los ganaría como adeptos para siempre. Una marca no debe agradarle a todo el mundo, cuanto mejor perfile su audiencia, es mejor. El foco debe estar en un target de mercado concreto.

 

2.     Apalancamiento en los medios  (Si es gratuito mejor)

Donald Trump ya era un personaje mediático antes de postular a la presidencia, pero el sensacionalismo de su discurso lo convirtió en altamente atractivo para los medios de comunicación y su afán de obtener rating. Su cobertura mediática gratuita alcanzó los 2 mil millones de dólares en mayo del 2016, cifra muy superior a la de los competidores en el Partido Demócrata.  A pesar de que muchas de sus menciones eran críticas a un discurso machista, racista y xenófobo, su mensaje se difundió en el público objetivo.

“Los datos no lo son todo, las empresas también deben narrar  historias para conectarse con los clientes, esto es storytelling. El arte de narrar historias con gancho es en la actualidad otra de las estrategias utilizadas para tener cubrimiento mediático y atraer al usuario al universo de la marca. Si las empresas crean historias atractivas para el público, los medios les darán cobertura”, manifestó Trelles.

 

3.      Mensaje único para un público específico

En el mundo de la política no es positivo para el público las medias tintas y Trump respetó su mensaje hasta el final. El discurso del magnate, lo llevó a enfrentarse con un  importante número del electorado como el voto latino; sin embargo, entre la clase media estadounidense (un sector de la población que le podía dar la victoria) fue bien recibido.

En el mundo del marketing digital hay una técnica llamada “Long Tail”, que exige ser muy específico para llegar a la conversión. Donald Trump nunca dudó en el potencial de su discurso, creado específicamente para el sector extremo del Partido Republicano  (Así se gané la antipatía de algunos sectores).

El segmentar los públicos para el plan de comunicación empresarial  es un factor clave. Sabiendo cual es nuestro público podemos saber dónde invertir publicidad y qué historias crear para impactar en ese público.

 

4.     Discurso dirigido las emociones

Make America Great Again ¿Hace falta explicar esta frase? EUA venía golpeado por la crisis  de inmobiliarias, Obama afrontó la situación como pudo pero sus medidas no eran de todos los gustos. El discurso de Trump también fue dirigido a la gente que no estaba contenta, apelando a este mensaje de esperanza. Incluso, sus frases contra los migrantes eran positivas para el sentimiento patriótico americano.

“En el mundo del Marketing 3.0 es importante que la marca no solo ofrezca un  producto; también represente valores y emociones. Las historias de los productos pueden estar relacionadas al amor, la amistad, la unidad familiar. Además muchos piensan que las emociones solo funcionan en una estrategia  de Business To Consumer (Empresa a Consumidor), cuando también funciona este mensaje en Bussiness To Business (Empresa a Empresa). Las empresas son manejadas por personas con ideales y que pueden compartir ideas de negocios”, indica el  CEO de Axón.

 

5.     Las celebridades no son los únicos Influencers

Donald Trump tuvo a muchas figuras de Hoollywood en contra de su candidatura. Sin embargo, en un país que viene de una crisis, se hace complicado que las personas que no la sufrieron puedan influenciar en el resultado. Además el uso de figuras mediáticas generalmente está relacionada a la publicidad. Donald Trump, por su parte, aprovechó a una ciudadana latina que lo estaba apoyando en un mitín, para que hablara bien de él frente al público y los medios. El mensaje fue que el público latino también lo apoyaba.

“Si bien las celebridades pueden ser importantes en un plan de comunicación y marketing, no siempre son los influenciadores idóneos. A veces son las contrataciones más costosas y contraproducentes, pues da la sensación de vender un producto. Si una empresa se dedica a un rubro especializado, lo mejor es contactar a los influencers especialistas y afines al sector. Los influencers además de las celebridades y periodistas, pueden ser blogueros, twitteros. Incluso, en ocasiones, la opinión del ciudadano de a pie, convence más que la mega estrella de cine”, concluye Carlos Trelles.

 

 

Version Digital NEO

Edicion 231