¿Qué pasó y qué aprendimos?

Volvió a temblar el 19 de septiembre, y luego el 23 y como había temblado el 7. Y como tembló en el 85. El miedo aún no se nos sale del cuerpo, cada quién está viviendo su proceso, reconectando, sanando. Ahora viene la etapa más difícil, donde dejamos de ser héroes ocasionales y la solidaridad real, estratégica y eficaz tiene que aflorar.

Lo que vivimos tuvo mucho en común con su predecesor de 1985. Además de la fecha, el saldo de muertos, los edificios caídos, la actividad de los topos y la fuerte presencia de la sociedad civil sobre todo de los jóvenes que se lanzaron a las calles. Sin embargo, el mundo es un lugar diferente a hace 32 años. La presencia de redes sociales digitales, cambió el juego de la información.

Y es sobre esto que quiero compartir hoy mi comentario……

En los últimos días, las plataformas como Facebook, Twitter, Instagram y Snapchat se han llenado de información para organizar, denunciar, alertar, proteger, y hasta mentir.

Para quienes vivimos el 85 es un escenario comunicativamente muy distinto, solo había comunicación analógica, ahora es todo digital. La velocidad a la que se puede reaccionar, tanto hacia lo positivo como lo negativo, es impresionante. Lo primero, ¿Qué había pasado? ¿Dónde? Y de inmediato el ¿Qué hacemos?

“No podemos poner en duda lo valioso de las plataformas digitales, en particular Twitter y Facebook, en el contexto del sismo y de la respuesta social ante la tragedia.  Pero me atrevo a decir que las verdaderas redes sociales son las que formaron las personas cuerpo a cuerpo, en las calles.  Lo que sí facilitaron las plataformas digitales fue que esa acción social, relativamente espontánea, fuese más rápida, más coordinada y alcanzara mayor amplitud. ¿Qué hubiéramos hecho sin ellas?

Pero existe la otra cara de la moneda, la comunicación distorsionada, sin validación, la que más que alertar, alarmó sin razón. Y también, sin buscar culpables, la que se equivocó, y en el momento del caos generó confusión y esperanza, y luego una gran desilusión que nos llevó a juzgar y criticar.

Pero, dentro de un enfoque educativo, me permito plantear que gracias al apoyo inmenso de las plataformas en esta lamentable situación, muchos nos empezamos a educar en el uso responsable de las redes sociales. Había una razón, un dolor, una urgencia y un deseo de contribuir en la búsqueda del bien común.

Martha Elizalde Durán, Coordinadora de Comunicación y Consultoría.

Facultad de Responsabilidad Social.

Universidad Anáhuac

@clares_anahuac @martiselizalde

Rate this article: 
No votes yet