El impacto de las nuevas tecnologías en la economía

Por: Héctor E. Chagoya Cortés*

 

Un jueves por la mañana un niño de primaria le dice a su mamá: “me acabo de acordar que el profesor pidió un disfraz para el día de muertos de mañana”. La mamá entra en pánico y googlea en su celular: “disfraces halloween niños”. Como no tiene mucho tiempo en ese momento, solo revisa algunas páginas de disfraces en línea, incluyendo algunas conocidas tiendas departamentales, y despide a su hijo en el camión escolar mientras piensa, “al rato busco bien”; cierra el navegador y guarda su celular.


El impacto de las nuevas tecnologías en la economía
Imagen de Power up para Shutterstock

Mientras se prepara para ir a trabajar, pone música en su plataforma de “streaming”. Durante su trayecto en el auto, dado que reprodujo toda su lista de música favorita, comienza una “radio” basada en esta última, en la cual descubre nuevas canciones que no había escuchado antes. En seguida revisa el celular para ver el nombre de la canción que le gustó y observa en la plataforma un anuncio pagado que dice “Los mejores disfraces de halloween”; dicha situación le parece un poco rara, pero sigue manejando.

 

Al llegar a su oficina recibe una notificación de su meta diaria de pasos y un mensaje de su mejor amiga en su red social favorita, por lo que decide abrirlo y revisar lo que compartió, junto a la publicación aparece un banner con el último disfraz que vio en una tienda departamental con el precio y un ícono que dice “compra ahora”.

 

Por consiguiente, decide mandarle un correo electrónico a su esposo para preguntarle si puede ayudarle a comprar inmediatamente el disfraz. Le escribe las líneas “Amor: ¿puedes ayudarme…” y el sistema le sugiere como texto predictivo completar la frase con “a comprar un disfraz?” Acaso, ¿resulta algo familiar?

 

Internet de las cosas (Internet of Things - IoT), Análisis de Macrodatos (Big Data Analytics - BDA) e Inteligencia Artificial (IA) son megatendencias de Tecnologías de la Información (TI) que no solo están evolucionando rápidamente, sino que llegan a todas las industrias y están mezclándose con muchas otras como de agricultura, de transformación, del cuidado de la salud, de equipos industriales o de productos de consumo, entre otras.

 

En efecto, ahora toda nuestra información como usuarios de dispositivos móviles es valiosa y útil para el desarrollo de otros servicios, de estrategias de mercadotecnia o simplemente para incorporarlos a grandes repositorios de macrodatos, mismos que luego serán analizados y comparados junto con la información de otras personas.

 

Esta situación no solo ha desatado cambios irreversibles en la forma de hacer negocios, sino también ha generado cambios legales y riesgos que deben ser tomados en cuenta en la nueva economía digital. Por lo tanto, obligan a las personas y empresas involucradas en el área a buscar asesoría legal y técnica en temas crecientemente complejos como la protección de datos personales y los contratos electrónicos.

 

Las tendencias de registrar patentes y la necesidad de proteger la innovación en estas materias son áreas en las cuáles hay grandes oportunidades de inversión y de carreras tecnológicas para los empresarios y el público. No obstante, para entenderlo de mejor manera imaginemos que, las megatendencias de IoT, BDA e IA al interrelacionarse conforman lo que podríamos llamar el continuo de TI’s.

 

IoT es la capacidad de intercambiar datos con el mundo hacia y desde un objeto tangible (una cosa) a la nube, la cual permite almacenar y acceder a datos a través de internet. Es decir, cualquier producto ya sean dispositivos del hogar, ropa, aparatos electrónicos, medios de transporte (coches, aviones, barcos, trenes, etc.), o maquinaria industrial, hoy en día tienen la posibilidad de interconectarse en tiempo real.

 

¿Qué sucede con los datos recopilados y almacenados en la nube? Durante la segunda etapa, los datos son acumulados en la nube para conformar macrodatos (Big Data) cuando están almacenados junto con la información de millones de otras cosas similares. Pero ¿cuál es el punto de recopilar todos esos datos si no se utilizan? Esta pregunta, nos conduce al último punto del continuo de TI’s: La inteligencia artificial (IA).

 

Por ejemplo, la mamá que utilizó su celular para buscar el disfraz de su hijo posteriormente podrá ver en múltiples plataformas, la cuales procesaron junto con otra información sus hábitos de consumo, su tienda favorita y su nivel socioeconómico, diversas ofertas de productos afines a su búsqueda con alta probabilidad de compra. Esto sucederá siempre y cuando puedan ligar su email personal, sin importar lo que consuma ni el dispositivo electrónico que utilice.

 

A partir del uso cotidiano de la tecnología y del historial de búsqueda por internet, así como su medición, proporcionamos datos masivos sobre patrones que el mercado no debe dejar de lado. Posteriormente, con base en dichas secuencias y la información recopilada, las empresas ofrecen sus productos a los consumidores para que el impacto generado pueda ser medido. De esta manera, pueden optimizar la toma de decisiones de sus futuros clientes, es decir, la IA es alimentada por el Big Data.

 

Para concluir el proceso, los sistemas de IA se comunican nuevamente con las cosas a través de IoT, y luego las cosas informan de su rendimiento o decisiones del usuario a la nube, almacenan los datos nuevos en Big Data, lo que nuevamente alimenta la IA que tomará más decisiones para ser ejecutadas por las cosas y así sucesivamente a una velocidad más alta cada vez y cada ciclo.

 

La forma de vender, de relacionarnos y de vivir ha sido revolucionada en muy poco tiempo por tecnologías que también pronto estarán sustituyendo a personas en labores que el continuo de TI’s pronto realizará de forma más eficiente, segura y confiable. Los negocios y las personas debemos prepararnos para enfrentar estos nuevos retos y tomar las oportunidades que esto significa.

 

* Héctor E. Chagoya Cortés, es socio de BC&B.

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NEO edición 243