La importancia de México en la cadena de suministros de la industria textil mundial

 

Por Rosa María Eseverri, gerente de Marketing en Dickies México.

 

La industria textil en México tiene una gran cadena de suministro, que va desde el cultivo, la fabricación de fibras para hilos y tejidos hasta la confección de prendas, accesorios y calzado, los cuales son exportados a otros países. Para medir la magnitud de la importancia de este sector en el país, tan sólo en 2018 se emplearon a 640 mil personas para actividades de confección y manufactura textil. 

 

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A nivel internacional, México se sitúa como el quinto proveedor de la industria textil al exportar $4.695 millones de dólares. Los principales mercados de estas exportaciones son Estados Unidos con un 60%, mientras que los países de Suramérica, en particular Nicaragua, Costa Rica, Venezuela, Colombia, Bolivia y Chile, tienen el 22%, mientras que el 18% restante se envía al resto del mundo.

 

El crecimiento y expansión de las exportaciones de la industria textil y de la confección, posiciona a México como uno de los países a nivel mundial con mayor calidad y costo competitivo de sus productos. Si bien China o Bangladesh compiten en el mercado global, la República Mexicana ha logrado posicionarse en la cadena del hilo-textil-confección gracias a los acuerdos comerciales con los que cuenta.

 

Con la incorporación del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que tiene como objetivo alentar el crecimiento económico del país en distintos sectores, se espera contrarrestar la caída del Producto Interno Bruto (PIB) a consecuencia de la pandemia. Este acuerdo, que entró en vigor a inicios de julio, será fundamental para el crecimiento y expansión de las actividades textiles, las cuales en 2019 representaron el 1.3% del PIB de las manufacturas.

 

En el país las entidades que concentran el 85.7% de la producción del textil son Puebla, Hidalgo y Guanajuato, mientras que los estados de Puebla y Jalisco tienen el 78,9% de la actividad de confección, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Cabe destacar que el Estado de México y la Ciudad de México participan activamente en ambas áreas.

 

Con miras a una recuperación económica del sector, es invaluable poner atención a la especialización y diversificación de todos los segmentos de la cadena de producción. Esto implica el fortalecimiento en la creación de insumos propios, así como el disminuir el costo y adquisición de importaciones. Otro punto a destacar es la inversión en la investigación y creación de nuevos productos de interés mundial que puedan ser manufacturados desde el territorio mexicano.

 

No podemos dejar de lado la coyuntura actual por la que atravesamos. Es por ello que es necesario implementar programas que reactiven la economía, a nivel micro y macro, para facilitar la participación en cadenas de valor. Un ejemplo de esto es la planta de Dickies, marca especializada en la elaboración de ropa de trabajo, que incluye en su cadena de producción a proveedores y mano de obra mexicana. Este tipo de estrategias pueden aplicarse en programas que fomenten el uso y el empleo de productores locales con el fin de alentar las actividades económicas y, de esta forma, la reactivación de la industria textil.

 

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Revista digital #253

 

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