Influencer: palabra obsoleta en la economía de creadores

Por Angélica Cabrera, Chief Amplification Officer de Band of Insiders

 

Los influencers se han convertido en un gran apoyo y canal para impulsar la comunicación de las marcas hacía sus audiencias gracias a la conexión, empatía y credibilidad que cada uno construye con sus seguidores.

 

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Imagen: Pixabay

 

La industria y los presupuestos destinados a la activación de talento han crecido tanto que más plataformas, herramientas de mapeo, medición, aplicaciones de edición de contenido y escuelas que enseñan “cómo convertirse en influencer” han comenzado a surgir, de ahí que hoy hablemos de una economía de creadores.

 

De acuerdo a un reporte presentado por el Influencer Marketing Hub en agosto de 2021:

  • Se han invertido 800 millones en capital de riesgo en nuevas empresas de Creator Economy desde octubre de 2020.
  • El 77 % de los creadores dependen de acuerdos de marca, lo que equivale a tres veces más que cualquier otra fuente de ingresos combinada, por lo que el poder de los patrocinios no debe subestimarse. 

¿Por qué decir que  la palabra influencer es obsoleta?

 

Las malas prácticas hicieron lo suyo: el “postureo”, “billeteo”, la falta de lealtad de los influencers con las marcas que los apoyan, la falta de credenciales para hablar sobre algún tema y la inexcusable entrega de menciones e historias sin un esfuerzo detrás han decepcionado a marcas y audiencias, por esto hoy  se busca  autenticidad y perfiles que sean easy to work with.

 

La diversificación del talento ha traído como consecuencia una categorización aún más profunda de lo que antes resumía de manera simplista el término “influencer”; hoy la inversión y las ganas de colaborar se mueven hacia diferentes perfiles dependiendo del objetivo de la campaña, buscando principalmente calidad en el entregable, disponibilidad y relevancia de los contenidos.

Es así como creadores, storytellers, podcasters, activistas digitales, engagers y streamers ganan cada vez más espacio en las estrategias que un influencer regular, y en donde la diferencia de presupuesto termina siendo un factor importante  en el potencial de impacto, y en el rol que adoptan como embajadores de una marca, que va del más crítico al más superficial.

 

Mientras algunos creadores de la vieja escuela comienzan a consolidarse como emprendedores y empresarios, nuevos talentos surgen para poder seguir conectando con audiencias a las que es cada vez más complicado llegar, y las cuales constantemente generan cambios en sus algoritmos al dejar de seguir a quienes empiezan a convertirse en mera propaganda.

 

La profesionalización de la industria de influencer marketing en México requiere de un esfuerzo en conjunto de marcas y  agencias, en donde, por un lado, exista la flexibilidad de entender las sugerencias y necesidades de talento de las marcas, ser el mejor estratega, mediador y negociador por parte de las agencias, y finalmente, pero no menos importante, comprometerse con dar mejores contenidos, incluso encontrar nuevas formas de cotizar basadas en el porcentaje de audiencia, nivel de engagement rate de sus contenidos e incluir propuestas creativas a las mismas.

 

Por ahora entendamos que ya somos parte de la economía de creadores y que en el futuro cercano el talento seguirá siendo parte fundamental de la conexión con el consumidor.

 

 

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