Fed elimina sesgo de recortes y abre puerta a alzas de tasas bajo nuevo liderazgo
El primer FOMC presidido por Kevin Warsh mantiene tasas sin cambio, pero retira el lenguaje que anticipaba recortes y proyecta al menos un alza en 2026

Bajo el primer ciclo de reunión presidido por Kevin Warsh, la Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo sin cambios su tasa de referencia en el rango de 3.5%-3.75%, nivel en el que se ha mantenido desde que el banco central redujo tasas en tres cuartos de punto porcentual durante el segundo semestre de 2025. La decisión fue unánime, pero el mensaje de fondo marcó un giro significativo: el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) eliminó el lenguaje que señalaba una inclinación hacia futuros recortes y, por primera vez en este ciclo, dejó abierta la posibilidad de incrementos.
El llamado 'dot plot' —la herramienta de proyecciones individuales de los funcionarios de la Fed— reflejó este cambio de postura. Con base en 18 de los 19 participantes posibles, la estimación mediana para la tasa de fondos federales al cierre de 2026 se ubicó en 3.8%, frente al 3.4% proyectado en marzo. La distribución interna revela una postura dividida: nueve miembros anticipan al menos un alza este año, ocho esperan que las tasas permanezcan sin cambio y uno prevé un recorte. La ausencia del propio Warsh en el ejercicio de proyecciones no pasó desapercibida: el nuevo presidente confirmó que no sometió su estimación y anunció la formación de grupos de trabajo para revisar las principales herramientas de comunicación del banco central, incluyendo el dot plot, las conferencias de prensa, las minutas y las transcripciones.
El comunicado post-reunión también experimentó una transformación notable. Con solo 130 palabras —frente a las 341 del comunicado del 29 de abril—, el documento prescindió de la llamada 'forward guidance' y se limitó a describir condiciones económicas actuales: expansión de la actividad a ritmo sólido, fortaleza en productividad e inversión de capital, y una inflación que sigue por encima del objetivo del 2%, en parte atribuida a choques de oferta en sectores como energía. Para los equipos directivos que monitorean el entorno macroeconómico, la señal es clara: el ciclo de política monetaria ha entrado en una fase de mayor incertidumbre, con un sesgo que se inclina más hacia la restricción que hacia el estímulo. Las decisiones de financiamiento, cobertura de riesgo cambiario y planeación de inversión de capital deben incorporar este escenario en sus modelos para el resto del año.


