Economía circular e inclusión social convergen en alianzas RSC de largo plazo
La reutilización de materiales de eventos como palanca para generar impacto social medible en comunidades con discapacidad intelectual

Materiales descartados tras grandes eventos —lonas, moquetas, carpas, iluminación— están encontrando una segunda vida en talleres de inclusión social gracias a alianzas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que van más allá de la donación puntual. Este modelo, que combina economía circular con impacto social directo, representa una tendencia creciente en la industria de eventos y experiencias de marca: convertir los residuos de producción en insumos para proyectos de autonomía y desarrollo personal de personas con discapacidad intelectual.
Entorno, a través de su agencia SOMOS Experiences —certificada BCorp—, consolidó este enfoque mediante una colaboración estructurada con Fundación Alas Madrid, organización especializada en mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual. La alianza, iniciada en 2025 dentro de la política RSC de la agencia, opera en dos ejes: la donación sistemática de materiales de producción post-evento y la participación activa en iniciativas como el Mercadillo Solidario de Moratalaz, al que SOMOS aportó infraestructura completa —mobiliario exterior, sonido, iluminación, carpas y elementos de ambientación— para profesionalizar el montaje y ampliar su alcance. Los materiales donados se transforman en productos únicos —tote bags, fundas para tablets, accesorios— elaborados por los participantes de los talleres Alas Natura, generando un ciclo productivo con valor económico y formativo.
"Cuando una empresa se implica de verdad y construye una relación continuada, el impacto se multiplica", señalan desde SOMOS Experiences. Esta perspectiva es relevante para equipos directivos que evalúan sus estrategias ESG: el modelo demuestra que la sostenibilidad operativa —reducción de residuos, reutilización de activos— puede articularse con objetivos de impacto social sin requerir inversión adicional significativa, sino reorientación de recursos ya existentes. Para Paula De la Rocha, directora general de Fundación Alas, "la economía circular también puede impulsar proyectos que fortalecen la autonomía y la participación activa de las personas con discapacidad intelectual en la comunidad", lo que convierte este tipo de alianzas en un referente para empresas que buscan alinear sus operaciones con los criterios ambientales y sociales que hoy exigen inversores, clientes y reguladores.


