Sushi de fusión mediterránea y asiática: dos restaurantes costeros que elevan la técnica nipona
Cada 18 de junio, el Día Internacional del Sushi pone el foco en propuestas gastronómicas que combinan tradición japonesa con producto local de alto nivel

Dos restaurantes ubicados frente al Mediterráneo concentran parte de la propuesta más sólida de sushi de fusión en España: Shôko Barcelona, en el Front Marítim de la Barceloneta, y Kai Beach, en el complejo Laguna Beach de Estepona. Ambos comparten una filosofía común: aplicar técnica nipona rigurosa sobre producto local de temporada, generando una identidad gastronómica propia que va más allá de la reinterpretación superficial de la cocina japonesa.
Shôko Barcelona opera desde hace más de dos décadas en primera línea de mar. Su propuesta gastronómica, liderada por el chef Paolo D'Angelo, articula influencias mediterráneas y asiáticas en una carta donde el sushi ocupa un capítulo central. Entre las elaboraciones más representativas figuran el crispy roll de txangurro —maki rebozado con langostinos, tartar de txangurro, tobiko y aguacate—, el beef uramaki con tartar de ternera, espárragos, foie y teriyaki trufada, y una selección de nigiris con atún, salmón, hamachi y gamba. Para quienes prefieren delegar la elección, el formato Omakase de 35 piezas curadas por D'Angelo permite experimentar el criterio completo del equipo de cocina. El restaurante opera en el mismo espacio que un club reconocido en el puesto número 7 de The World's 100 Best Clubs™, lo que sitúa al conjunto en un ecosistema de referencia internacional.
En la Costa del Sol, Kai Beach forma parte de Laguna Beach, un resort de 13.000 metros cuadrados en Estepona que integra ocio, gastronomía y bienestar. El concepto de Entorno para este espacio apuesta por el Sudeste Asiático contemporáneo como eje temático, con una cocina abierta donde los itamae elaboran los rolls frente al comensal. La carta incluye propuestas como el ebi ten —langostino en tempura con mayonesa japonesa, kimchee y crispy tempura—, el chilicrab con cangrejo en tempura y nori crujiente, y una opción vegana con aguacate, espárrago y salsa tare. La dualidad del espacio —familiar durante el día, íntimo y orientado a la experiencia gastronómica al atardecer— responde a una estrategia de ocupación horaria que maximiza el rendimiento del espacio sin comprometer la propuesta culinaria.
