Estrategia omnicanal con insight cultural impulsa visitas a destilerías históricas
Una campaña basada en el comportamiento social andaluz de posponer reencuentros convierte una destilería patrimonial en destino de experiencia emocional y ocio cultural.

Puerto de Indias activó una campaña de comunicación integral para reposicionar su destilería histórica en Carmona —municipio de la provincia de Sevilla— como destino de experiencia cultural y ocio local, más allá de su función como centro de producción. La iniciativa, denominada «Nos debemos una», tiene como objetivos medibles aumentar la visibilidad del espacio, generar tráfico hacia la plataforma de reservas y fortalecer el vínculo emocional entre la marca y la comunidad sevillana.
El eje estratégico parte de un insight de comportamiento social documentado en el contexto andaluz: la tendencia a posponer reencuentros con expresiones como «tenemos que vernos» o «nos debemos una copa». A partir de ese patrón cultural, la campaña construye un concepto narrativo que convierte el brindis pendiente en detonador de visita. La ejecución se articula en dos activaciones interconectadas. La primera, denominada «Consulta Ciudadana», desplegó el icónico sofá rosa de la marca en la Plaza de la Alfalfa de Sevilla, en colaboración con la influencer local Sevilla Tapital, para recoger testimonios espontáneos de ciudadanos sobre a quién le deben una copa. La segunda activación trasladó las historias más emotivas a la destilería bajo el concepto «Brindis Pendiente», convirtiendo el espacio en escenario físico de esos reencuentros postergados mediante visitas VIP.
Desde la perspectiva de marketing estratégico, la campaña ilustra un modelo de activación que migra a la marca desde el ámbito del producto hacia el de la experiencia compartida. Antonio Luis Rodríguez, responsable de Marketing BTL de Puerto de Indias, señala que el objetivo era «conectar de forma sincera y cercana con nuestra gente en Sevilla, recordándoles que el lugar donde nace nuestro gin es el espacio perfecto para celebrar los reencuentros que de verdad importan». Para equipos de marketing y dirección general, el caso aporta evidencia sobre la viabilidad de usar activos físicos patrimoniales —en este caso, alambiques de cobre con valor histórico— como diferenciadores experienciales frente a categorías de producto con alta saturación comunicacional, como el segmento de ginebras de sabores a nivel global.


