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Vehículos de baja velocidad ganan tracción en EE.UU. como solución de movilidad urbana

Startups apuestan por microautos eléctricos para trayectos cortos, desafiando el modelo tradicional de propiedad vehicular

La demanda de microautos eléctricos está ganando momentum en Estados Unidos, impulsada por cambios en los patrones de movilidad urbana y la búsqueda de alternativas más eficientes para desplazamientos de corta distancia. Modelos como Slate Truck, buggy de Amble y Fiat Topolino, junto con una creciente adopción de kei cars

Redaccion NEO·17/7/2026
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Vehículos de baja velocidad ganan tracción en EE.UU. como solución de movilidad urbana

La demanda de microautos eléctricos está ganando momentum en Estados Unidos, impulsada por cambios en los patrones de movilidad urbana y la búsqueda de alternativas más eficientes para desplazamientos de corta distancia. Modelos como Slate Truck, buggy de Amble y Fiat Topolino, junto con una creciente adopción de kei cars y camionetas japonesas, señalan un reposicionamiento en las preferencias de consumo vehicular. Aunque las ventas totales de estos segmentos aún representan una fracción del mercado estadounidense, los indicadores sugieren una apertura mayor a vehículos compactos de la que existía hace cinco años.

Chip Motors, una startup con sede en Miami, ha lanzado un vehículo eléctrico clasificado como LSV (vehículo de baja velocidad) que ejemplifica esta tendencia. El modelo, denominado Chip, opera con una velocidad máxima de 25 mph y está diseñado para circular únicamente en vías con límites de velocidad de 35 mph o menores. Su propósito es funcionar como segundo vehículo para viajes cortos: compras, recogida de menores, desplazamientos intraurbanos. Cuenta con jaula antivuelco, batería de fosfato de hierro y litio de 15 kWh con recarga nocturna en toma estándar, y ofrece configuraciones de cuatro y seis asientos. El rango estimado es de 100 millas por carga.

Desde una perspectiva de negocio, esta estrategia responde a un análisis fundamental: utilizar vehículos grandes y costosos para trayectos cortos genera ineficiencia operativa y financiera. Jameson Detweiler, CEO de Chip Motors y emprendedor en serie, ha desarrollado el concepto durante casi 15 años, partiendo de la premisa de que los sistemas de transporte se optimizan cuando el vehículo se empareja con su propósito específico. La pandemia aceleró este fenómeno: los carritos de golf experimentaron crecimiento sostenido fuera de campos de golf, adoptados principalmente por familias jóvenes en climas cálidos como vehículos complementarios.

Para el CTO, la relevancia radica en la arquitectura de movilidad urbana: conforme avance la tecnología autónoma, estos vehículos de baja velocidad se convertirán en nodos de un sistema más amplio de transporte compartido e integrado. Para el CEO, el mercado representa una oportunidad de segmentación: capturar la "carga mental" asociada a la propiedad vehicular tradicional mediante soluciones especializadas. El modelo de negocio depende de la regulación estatal, que actualmente permite LSVs en vías específicas, creando tanto oportunidades como limitaciones geográficas para la expansión.

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